
Hoy hablando con un amigo…nos referíamos a la importancia de ser padre. Reflexionábamos en voz alta, cada uno desde dentro la felicidad que nos invadía por la existencia de ese ser, que sin ellos saberlo tiene un poder inmenso en nuestras vidas.
Sonreíamos por poder disfrutar de ello…de darnos cuenta, de ser concientes, de compartir esa experiencia.
Hablábamos cada uno, de su hija, de mi hija…y al llegar a casa. He seguido llena de esa sensación de alegría, de orgullo…ay…no sé.
Con ello me ha apetecido dejar un rinconcito a mi niña aquí. Para darle las gracias por estar ahí, por ser como es, una hija estupenda y buena gente (eso es importante).
Una foto de ella, camuflada… entre el disfraz.
Alegre y guapa…así es mi niña.
Te quiero…ratita.